Aunque uno logró depositar, autoridades de San Pancho pudieron interceptarlos antes de seguir con el engaño.
Lo que en un principio parecía una extorsión en pleno desarrollo en San Francisco del Rincón, resultó ser una elaborada trampa psicológica a través de llamadas telefónicas. Cinco hombres, que no se conocían entre sí, terminaron compartiendo el mismo terror en la cabina de una camioneta Toyota azul entre las fronteras de Guanajuato y Jalisco.
En San Miguel el Alto, Jalisco. Germain “N”, de 48 años, recibió una de esas llamadas. Bajo amenazas telefónicas y creyendo que estaba en peligro, fue obligado a subirse a su camioneta Toyota azul, y conducir sin hacer preguntas hasta el estado de Guanajuato, primero a Purísima del Rincón.
Mientras Germain conducía envuelto en pánico, en Purísima, otros cuatro hombres estaban siendo molestados por teléfono; los manipulaba con engaños, obligándolos a esperar un vehículo que pasaría por ellos.
Comienza la pesadilla
Alrededor de las 2 de la tarde, cuando la camioneta azul llegó al sitio, el plan de los extorsionadores estaba cumpliéndose: los cuatro hombres de Purísima abordaron el vehículo creyendo que Germain era su captor, pero él solo seguía las instrucciones de la voz en su teléfono. Ninguno sabía que todos eran víctimas.
Mientras se dirigían hacia San Francisco del Rincón, la presión fue demasiada para David “N”, de 45 años. Dominado por el miedo a perder su vida, tomó una decisión desesperada y logró descender del vehículo y escapó de lo que él creía era un secuestro inminente.
En la camioneta quedaron Miguel “N” de 49 años, Santiago “N” de 53 años e Ignacio “N” de 60 años. Guiados hasta Plaza Galerías en San Francisco del Rincón, obligaron a Ignacio a bajar y realizar un depósito en efectivo en un establecimiento del lugar. El fraude, para él, se había consumado.
La alerta de un posible secuestro y extorsión movilizó rápidamente a los elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de San Francisco del Rincón y a efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Las autoridades lograron interceptar el vehículo y a los involucrados en la comunidad del Barrio de Guadalupe.
Al ser abordados, las víctimas de Purísima señalaron de inmediato a Germain: él era el responsable, él los había llevado hasta ahí.
Sin embargo, los protocolos de la policía cambiaron el rumbo de la historia. Al separar a los hombres y realizar entrevistas individuales, los oficiales comenzaron a notar las inconsistencias. Germain contó su versión: él también había sido obligado a conducir desde Jalisco bajo amenaza. Las piezas encajaron. Los uniformados comprendieron rápidamente el modus operandi de los extorsionadores virtuales: habían utilizado a una víctima para “secuestrar” a las otras cuatro.
Sucedió este sábado cuando las autoridades orientaron a las víctimas para levantar su denuncia ante la FGE.






