Tragedia en Silva: el infierno aviar que llevó a salvar su presa en 1995

Silva y Yuriria: Los únicos dos tesoros mundiales de Guanajuato.

En el marco del Día Mundial de los Humedales, Guanajuato vuelve la mirada hacia sus dos ecosistemas más preciados: la Laguna de Yuriria y la Presa de Silva. Estos cuerpos de agua no son solo paisajes; son los únicos dos sitios en el estado que ostentan la categoría Ramsar, un sello de excelencia internacional que los reconoce como patrimonio de la humanidad por su biodiversidad crítica.

Sin embargo, la conmemoración llega en un momento de contrastes: mientras recordamos las lecciones del pasado, enfrentamos una realidad hidráulica compleja tras años de sequía.

Presa de Silva en 2015

El sello Ramsar: ¿Por qué son únicos?

De los múltiples cuerpos de agua en la entidad, solo Yuriria y Silva cumplen con los estrictos criterios científicos para ser protegidos internacionalmente. Funcionan como “aeropuertos” vitales en la ruta migratoria del centro del continente, recibiendo cada invierno a miles de aves que viajan desde Canadá y Estados Unidos. Si estos humedales fallan, la cadena ecológica de Norteamérica se rompe.

La lección de Silva: Cuando la naturaleza colapsó

La importancia de proteger estos santuarios se aprendió de la manera más dura. No se puede hablar de conservación en Guanajuato sin recordar la tragedia del invierno de 1994-1995 en la Presa de Silva.

En aquel entonces, una combinación letal de descargas de aguas negras y contaminación industrial provocó un brote masivo de botulismo aviar.

El agua contaminada del Río Turbio de donde principalmente se servía la Presa de Silva, era de 83 millones de metros cúbicos anuales; 94% proveniente de León, y el resto de San Francisco del Rincón.

Presa cerca del lugar donde el Canal San Roque lleva agua a la Presa de Silva. Gran cantidad de espuma que se forma debajo del vertedero.

El resultado fue devastador: se estima que murieron entre 20 mil y 40 mil aves acuáticas. Aquel desastre ecológico puso a Guanajuato en la mira del mundo y obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas, incluso con un comité internacional de expertos.

La mortandad no fue en vano; se convirtió en el catalizador para que Silva fuera saneada, protegida y elevada a rango internacional para garantizar que una catástrofe así no se repitiera jamás.

Trent Bollinger, miembro del Grupo Internacional de Expertos para la Presa de Silva, preparándose
para recolectar una muestra de tierra.

Tuvieron que drenar la presa, espantar a las aves para que no se enfermaran con el agua tóxica y cubrir el fondo con una capa de tierra ‘limpia’ para sepultar los sedimentos que estaban saturados de metales pesados y cromo, cómo el las miles de toneladas que se encuentra en las instalaciones abandonadas de la Química Central.

Todo ello con base en el Informe del Secretariado de la Comisión para la Cooperación Ambiental.

El reto actual: El “Efecto Esponja”

Hoy, al menos El Rincón trata más de 200 litros por segundo de aguas residuales, y ahora que es un Área Natural Protegida, hay un centro abierto al público donde se realizan actividades de concientización.

Pero otra amenaza es la disponibilidad de agua. Aunque la reciente temporada de lluvias marcó el fin oficial de una larguísima sequía que azotó al estado, los niveles de captación en presas como Silva siguen siendo bajos.

Presa de Silva en 2015

La dirección de medio ambiente de San Francisco del Rincón señala un fenómeno particular: la tierra estaba tan reseca que actuó como una esponja. La mayor parte de la lluvia caída no generó los escurrimientos necesarios para llenar los vasos de las presas; en su lugar, fue absorbida ávidamente por el subsuelo sediento. Además, la presa del Mogote, de donde también se sirve, desfogó menos que en años anteriores.

Aunque hay agua, suficiente para sostener la vida este ciclo, los niveles actuales nos recuerdan que la recuperación de los humedales es un proceso lento y que la gestión del agua en Guanajuato sigue siendo el desafío ambiental más grande de nuestra generación.

Cuidar Silva y Yuriria es, en esencia, asegurar nuestro propio futuro.

México es el segundo lugar a nivel mundial con zonas protegidas como estas, pero en cuanto a territorio, es el primero, con 87 mil km², que es casi 3 veces el tamaño de Guanajuato.

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Presa de Silva en Septiembre de 2025

 

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